Tras lo que se conoce como el “genocidio de Ruanda” ocurrido en 1994 hay multitud de factores diversos que ayudan a explicar cómo se llegó a esta situación. Algunos de carácter económico, otros de contenido político y otros con una carga más social; pero todos ellos encubiertos por un transfondo étnico protagonizado por un enfrentamiento histórico entre dos etnias rivales: los hutu (que suponían más del 80% de la población) y los tutsis.

Esta tensión latente entre ambos grupos étnicos se hizo de nuevo palpable en 1990 cuando el Frente Patriótico Ruandés (partido político fundado por tutsis en el exilio) invadió Ruanda (gobernada por los hutu desde su independencia en 1962), iniciando así una cruel guerra civil que terminó con la firma de los Acuerdos de Arusha en 1993. Sin embargo estos acuerdos no trajeron la paz puesto que el 6 de abril de 1994, el avión que transportaba al Presidente de Ruanda, Juvénal Habyarimana (hutu) y al Presidente de Burundi, Cyprien Nataryamira, fue derribado por un misil no identificado cuando se aproximaba al aeropuerto de Kigali, la capital de Ruanda. Todos los que iban a bordo murieron, iniciándose así lo que pasaría a la historia como el “Genocidio de Ruanda”.

Las consecuencias más gráficas y truculentas son por todos sabidas: 800.000 muertos. Pero, en lo que respecta a la acción humanitaria y en cómo está ha de ser desempañada conforme a los principios recogidos en el Proyecto Esfera, hay otro efecto más importante: el levantamiento de campos de refugiados.

Y es que las matanzas generaron un éxodo masivo de refugiados hutu hacia Tanzania, Zaire (la actual República Democrática del Congo) y Burundi; éxodo que se vio reforzado tras el derrrocamiento del Gobierno genocida en julio de 1994 y la instauración del Frente Patriótico Ruandés en el poder. Así fue como se produjo la emigración masiva de dos millones de personas que se convirtieron en refugiados.  El problema fue que estos campos pronto se convirtieron en focos de insurrección, dado que ahí se albergaban los miembros de las Fuerzas Armadas Ruandesas e integrantes del Interahamwe[1] que participaron en el genocidio, y que seguían planeando la guerrilla contra Ruanda. Es decir, en un mismo campo de refugiados se daba estando cabida tanto a víctimas como a verdugos y, no sólo eso, se estaba contribuyendo también a la continuación del conflicto al proporcionarles a estos últimos un sitio desde el que organizarse y rearmarse.

REFLEXIONA

¿Crees que el hecho de cobijar en los campos de refugiados también a los autores del genocidio se debe a que se intentó cumplir con el principio de imparcialidad del Proyecto Esfera? ¿Tú habrías actuado así? ¿Habrías denunciado esta situación o habrías continuado trabajando sin decir nada obedeciendo así al principio de neutralidad?

 

Ir a Respuesta


[1] Tanto los miembros de las Fuerzas Armadas Ruandesas como los integrantes de milicianos del Interahamwe eran hutus que habían huído de Ruanda tras la toma de gobierno por parte del Frente Patriótico Ruandés pero que habían participado con anterioridad en los actos genocidas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s